¿Cuál es la situación en las Aulas de nuestro sistema educativo?

En la actualidad, la educación en el aula va dirigida fundamentalmente al desarrollo de las competencias intelectuales. Sin embargo, el desarrollo de las competencias emocionales es igualmente importante para un desarrollo integral de las personas.

 

Una gestión adaptativa de las emociones difíciles, un mejor manejo del estrés, o aprender a ser más amables con nosotros mismos y con los demás son habilidades necesarias para nuestro bienestar en el día a día. Mindfulness apuesta por ello.

Igualmente el rendimiento académico en nuestro sistema educativo depende en gran parte de las habilidades que el alumno tenga para concentrarse y prestar atención. Sin embargo, es poco habitual la enseñanza en la escuela de la habilidad para prestar atención y concentrarse. De algún modo se da por hecho que es una habilidad que se desarrolla por sí sola sin un entrenamiento específico.

Tanto la capacidad de regular nuestra propia atención, como la habilidad de regular nuestras emociones ante situaciones complicadas, son capacidades que predicen el rendimiento académico y el bienestar emocional de los niños y jóvenes en la escuela. Por ello, es necesario el aprendizaje y desarrollo por parte de los alumnos de la habilidad de concentración y de atención, por un lado, y del manejo de sus propias emociones por otro. 

¿Por qué Mindfulness en Educación?

Mindfulness es la capacidad para prestar atención a la experiencia presente con una actitud de curiosidad, interés y aceptación. 

En la actualidad la investigación científica está mostrando que la práctica de Mindfulness permite el desarrollo de la atención y la concentración, así como el aprendizaje para que los niños y jóvenes aprendan a regular sus estados emocionales.

La práctica de Mindfulness enseña a los niños y adolescentes a permanecer concentrados en el momento presente (aquí y ahora), y a relacionarse de un modo más adaptativo consigo mismos. Su práctica les enseña a observar y aceptar sus pensamientos y emociones con la finalidad de que puedan aprender a conocerse mejor a sí mismos y gestionar mejor sus comportamientos ante distintas situaciones.

A día de hoy, la ciencia está mostrando la práctica de Mindfulness en niños y adolescentes como una metodología eficaz para:

  • Aumento de la concentración y de la atención
  • Desarrollo de un estado de calma y claridad mental
  • Gestión eficaz de la ansiedad ante situaciones conflictivas
  • Mejora en el autocontrol y disminución de la reactivadad e impulsividad
  • Desarrollo de la habilidad para identificar y conocer los pensamientos y emociones propias
  • Incremento de la tolerancia a la frustración promoviendo la aceptación de las emociones complicadas tal y como son en lugar de evitarlas o suprimirlas.
  • Desarrollo de la empatía y comprensión de los demás
  • Desarrollo de una actitud más amable con uno mismo
  • Desarrollo de la curiosidad
  • Mejora del rendimiento académico

Por tanto...

La práctica de Mindfulness ayuda al desarrollo de una forma más adaptativa de relacionarse con uno mismo y con los demás que puede ser utilizada en cualquier momento de la vida. Mindfulness se presenta como una herramienta eficaz para promover el desarrollo integral de los más jóvenes en al aula permitiéndoles crecer con un mayor conocimiento de sí mismos, una mejor gestión de su entorno y de su mundo emocional. En definitiva la práctica de Mindfulness enseña a los más jóvenes a ser, a escucharse a sí mismos, a confiar más en sí mismos, a conocer sus fortalezas y virtudes, y a convivir de forma tolerante con los demás. Su práctica siembra semillas para que los más jóvenes aprendan a hacer y trabajar de un modo más tranquilo, claro y coherente consigo mismos.

 

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