En la última década la práctica de Mindfulness se ha ido integrando en todos los sectores sociales, saltando desde el ámbito clínico a otros muy distintos entre los que se encuentra el mundo empresarial y de las organizaciones.

La filosofía y práctica de Mindfulness puede parecer algo muy alejado de lo que se entiende por un entorno laboral actual, donde lo que prima es la inmediatez y rapidez en la ejecución de las tareas así como una alta disponibilidad fuera y dentro del lugar físico de trabajo. Esta filosofía organizacional parece dejar poco espacio para la calma y la observación de todo aquello que acontece a nuestro alrededor. 

Mindfulness aparece como un aprendizaje clave para la gestión de un entorno empresarial y organizacional complejo, cambiante y veloz. Para afrontarlo de un modo adecuado los empleados o colaboradores necesitan herramientas que les ayuden a gestionar estados como el estrés y la ansiedad, afrontar los procesos de cambio y de transformación diarios y a mejorar su capacidad para desarrollar relaciones interpersonales positivas. 

Las organizaciones están compuestas por personas. Personas que interactúan diariamente para conseguir un objetivo común. Por ello, el desarrollo y la mejora del bienestar personal y  laboral de las personas empleadas redundará positivamente en todo el grupo como entidad.

¿Por qué Mindfulness en Organizaciones?

Una inadecuada gestión del estrés, la falta de autorregulación emocional y conductual, las dificultades en la comunicación y para crear relaciones interpersonales positivas y constructivas, la ausencia de empatía, la dificultad en la toma de decisiones y liderazgo, la falta de concentración y la desmotivación  en las tareas asignadas, son algunos de los retos a lo que se enfrentan actualmente las organizaciones para conseguir sus objetivos, logrando mantener o incrementar el bienestar de sus empleados.

Los beneficios psicológicos y físicos constatados científicamente que otorga la práctica de Mindfulness tienen un efecto positivo en todos las facetas sociales de las personas que lo practican, incluídas por supuesto las realizadas en su faceta profesional.

Desde un punto de vista científico (Glomb et. al, 2011), con la aplicación de Mindfulness los empleados tienen cambios neurobiológicios y mentales que les permiten observar las experiencias, pensamientos y emociones de una forma objetiva.

La práctica de Mindfulness disminuye los procesos  mentales automáticos basados en experiencias pasadas y en patrones cognitivos que entorpecen la innovación y la creatividad para la resolución de problemas o retos actuales, e  incrementa la conciencia y la regulación de los sistemas fisiológicos de respuesta, reduciendo las reacciones automáticas y sustituyéndolos por respuestas adaptativas.

Otros procesos secundarios que se desarrollan con la práctica de Mindfulness y que benefician al empleado mejorando su bienestar y capacidad de regulación son:

  • Disminución de los procesos rumiativos
  • Incremento de la empatía
  • Incremento de respuestas flexibles ante diferentes experiencias
  • Regulación emocional
  • Incremento de la autodeterminación y mayor persistencia
  • Incremento de la memoria de trabajo

Estos procesos que se modifican y adaptan con la práctica de Mindfulness forman los canales adecuados para que el empleado obtenga una mayor autorregulación y por tanto un mejor desempeño y bienestar personal.

Organización Mindful

Llevando todo esto a un terreno más práctico y analizando su impacto directo en las organizaciones, la práctica de Mindfulness está vinculada con los siguientes beneficios :

  • Reducción de los estados de estrés y ansiedad
  • Reducción de burnout
  • Incremento de la atención y la concentración en las tareas asignadas
  • Autoregulación emocional
  • Aumento de la calidad en la toma de decisiones
  • Incremento de las relaciones interpersonales positivas
  • Incremento de la empatía inteligente
  • Incremento de la flexibilidad
  • Menor reactividad
  • Incremento de la capacidad para afrontar adecuadamente desafíos y dificultades
  • Afrontamiento positivo de los procesos de cambio
  • Aumento de la creatividad
  • Mejora en el desempeño global
  • Liderazgo consciente y positivo

Una vez integrada una actitud Mindful en la organización toda ella se beneficia de sus resultados. Los empleados incrementan sus niveles de bienestar, reduciéndo el estrés y la ansiedad, construyendo relaciones positivas con su entorno, desarrollando una inteligencia emocional que le permite regularse ante cualquier experiencia así como un incremento de la empatía hacia los demás y los objetivos comunes. 

Las personas se sienten mejor en la actividad que realizan repercutiendo positivamente en su desempeño e involucración para la consecución de un proyecto común, alejando a la organización de patrones tóxicos que entorpecen su correcto funcionamiento para acercarse a nuevos hábitos de gestión muchos más saludables y constructivos

Empresas del todo el mundo como Google, General Mills, Apple, Virgin, Heineken, Mazda, Repsol y Banco Santander, por nombrar algunas, cuentan ya con programas basados en Mindfulness en sus compañías. 


Si estas interesado en la implantación de Mindfulness en la empresa puedes consultar nuestros programas