La Meditación como Proceso de Purificación

Que la práctica de la meditación produce estados de calma y bienestar es un hecho. Solo tenemos que cerrar los ojos durante cinco minutos y llevar nuestra atención a la respiración para experimentar en primera persona los efectos beneficiosos de esta práctica. Pero no sólo la práctica contemplativa nos lo confirma, desde el área de la neurociencia nos muestran cada vez más las evidencias de los efectos positivos que produce la meditación en nuestro cerebro.

Aunque la ciencia no dispone aún de las herramientas para llegar mas allá, sí lo hacen los millones de meditadores que durante más de 2.500 años han experimentado los efectos de las prácticas contemplativas. Su experiencia en el estudio de la mente desde una perspectiva contemplativa nos da una idea de qué es aquello a lo que desde nuestra lógica racional no podemos llegar y si desde la pura experiencia. 

Jack Kornfield, reconocido maestro de meditación y uno de los principales introductores de la práctica y psicología budistas en Occidente, nos explica muy bien en uno de sus libros, “La Sabiduría del Corazón. Una guía a las enseñanzas universales de la psicología budista” , los efectos de la práctica de la meditación en nuestra mente y en nuestro cuerpo. Aquí os dejamos un artículo de este libro publicado en su blog. Esperamos que os ayude en el desarrollo y entendimiento de vuestra propia práctica.

La Purificación: La Puerta de Entrada a los Estados Superiores

 Meditación. Luz interior.

Meditación. Luz interior.

Aprender a concentrarse, aunque difícil, inicialmente funciona. Poco a poco, focalizando nuestra atención repetidamente en nuestro objeto de meditación durante horas y días, el vagabundeo de la mente disminuye. Se asienta y se estabiliza sobre el objeto de meditación. Este proceso de desarrollo de la concentración es descrito por los textos budistas como “purificación”. El término no es religioso ni moral, sino una experiencia de liberación del cuerpo y de la mente. Un practicante sabio dijo que era como si fuese “un lavado interior”. Debido a que el proceso de purificación no se entiende en la psicología occidental, vale la pena explicarlo con más detalle. 

 

"El éxito de la concentración no viene a través de la represión, sino reconociendo cada distracción y cada conflicto de forma consciente - con atención, pero sin apego- y dejarlo ir hasta que desaparezca o pierda el dominio sobre nosotros"

 

Purificación significa la liberación de la tensión, del conflicto, de la distracción, de la tristeza y de la ansiedad. La forma más fácil de entenderlo es tratar de mantener la concentración inquebrantable durante diez minutos. Supongamos que diriges tu atención a concentrarte de forma constante a tu respiración o a una imagen inspiradora. En el primer minuto la mayoría de la gente encontrará que su atención se ha desviado muchas veces. En el segundo y tercer minuto hay más distracciones y sentimientos que interrumpen nuestra atención, es entonces cuando el cuerpo se volverá inquieto o dolorido, y al cabo de diez minutos tendrás suerte si ha podido estar concentrando en la respiración el 10% del tiempo.

Al tratar de concentrarnos en la meditación, nuestros pensamientos, nuestros conflictos y planes o nuestros procesos emocionales inacabados se pondrán en funcionamiento. Tensión e inquietud física, recuerdos y miedos, instintos e impulsos nos interrumpirán repetidamente. 

Purificación proviene de la liberación intencionada de cada una de estas distracciones hasta que la mente se asienta y se vuelve contenta e inquebrantable. A media que sueltas las tensiones y pensamientos, el cuerpo y la mente se sienten poco a poco más claros. El proceso de purificación puede seguir durante días y meses. 

El éxito de la concentración no viene a través de la represión, sino reconociendo cada distracción y cada conflicto de forma consciente - con atención, pero sin apego- y dejarlo ir hasta que desaparezca o pierda el dominio sobre nosotros. Al liberar constantemente las interrupciones y volver miles de veces a nuestro objeto de concentración, la mente y el corazón comienzan a sentirse purificados, liberados de las garras de estas distracciones. Poco a poco las distracciones disminuyen y nuestra concentración se estabiliza.

Finalmente, después de miles de repeticiones, la mente se vuelve constante, casi inquebrantable en el objeto de meditación. Con una mayor concentración, la mente llega a llenar el objeto, absorta, sin nada que pueda distraerla. Una vez que esto sucede, la experiencia interior se convierte en plenitud y firmeza, surgiendo una luminosidad interior. Toda tradición contemplativa, desde la Cristiana a la Taoísta, describe la experiencia de esta luz interior. Es bastante literal. Cuando hemos pasado la purificación y podemos concentrarnos de manera constante, el cuerpo, la mente, y la totalidad del espacio pueden aparecer como llenos de luz. La psicología budista describe veinticinco categorías de luz interior, desde nubes luminosas a luciérnagas, deslumbrando esta luz como el sol del medio día. Cuando se produce esta luz interior también viene el éxtasis, la felicidad, la expansión y la capacidad de entrar en los profundos estados del silencio llamado abstracción.  Estas prácticas, sencillas, áridas y metódicas son, paradójicamente, un camino al océano del éxtasis y expansión. De esta manera meditativa, nos abrimos sistemáticamente a las dimensiones místicas de la mente.”

Fuente: www.jackkornfield.com Blog: Purification:The Gateway to Higher States